ACOMPAÑAMIENTO
Mi trabajo es asistir a niños hasta 6 años de edad, de tal forma que pueda generar una estructura y facilitar las condiciones adecuadas para permitir que se manifiesten sus necesidades.
Asumir una relación de asistencia a estos niños desde la humildad es una decisión voluntaria en la que prima la escucha a aquel al que voy a asistir y la aceptación incondicional de su ser.
Realizo acciones concretas que faciliten su deriva personal.
Actualmente realizo este acompañamiento en el Colegio Peñas Blancas. Me encuentras en «Semillas», acompañando niños de hasta 3 años de edad.
ACOMPAÑAR DESDE EL CORAZÓN
El niño aquí es un ser humano íntegro y completo. No hay manera de moldearlo ni de conseguir hacerlo mejor de lo que ya es.
No educo niños (aunque se nos llame educadoras), ni consigo que aprendan nada.
No alecciono, ni pongo tareas, ni estimulo su crecimiento.
Mi principal trabajo aquí es crear las condiciones favorables para que cualquier criatura pueda ser lo que desea ser, lo que está destinada a ser.
Le acompaño a través de un vínculo seguro y amoroso, donde pueda sentirse acogido, protegido, aceptado y querido.
Pongo a su disposición un espacio cuidado y armonioso donde pueda moverse libremente, sintiéndose autónomo, capaz y empoderado.
Le ofrezco los cuidados diarios que se merece, llenos de amor y atención, como un momento importantísimo (el más importante) de conexión con todo ser.
Le doy tiempo: tiempo para llevar a cabo sus rutinas, tiempo para estar sólo y socializar, tiempo para conectar con la naturaleza y el entorno, tiempo para sentirse seguro, tiempo para disfrutar del momento o para sentir lo que sea que necesite sentir.
Respeto sus necesidades, al igual que hago respetar las mías y le acompaño en la búsqueda de un punto de conexión conjunta, donde sus emociones, las mías y las de cualquier otro ser puedan ser escuchadas y tenidas en cuenta.
Le apoyo cuando necesita establecer límites a los demás y cuando necesita consuelo y amor para aceptar y comprender los que los demás establecen.
Como te decía: No enseño nada, no educo, no estimulo…Todo eso es innecesario. El aprendizaje vendrá por sí solo. El ser humano está ávido por aprender, por socializar, por ser parte de la tribu y por aportar a los demás, por amar y ser amado, por respetar y ser respetado…
No necesito enseñar nada de eso, simplemente necesito no intervenir. Respetar los ritmos de cada uno y no tener expectativas.
Permitir ser.
PROYECTO PEDAGÓGICO
El acompañamiento que se lleva a cabo en la casa nido está basado en mis experiencias y años de aprendizaje, y tiene una serie de características de suma importancia para el desarrollo íntegro, respetuoso y amoroso de las criaturas. Me nutro para ello de los aprendizajes legados por la pedagogía Pikler y la Educación Creadora, así como los conocimientos que la neurociencia del desarrollo y el aprendizaje nos aportan hoy en día. Hay otras pedagogías que también aportan y con las que conecto (Bosque escuela, Montessori, Waldorf) y que están presentes de una manera u otra.
Voy a detallar las características fundamentales del proyecto, pero sobre todo quiero recalcar que es un proyecto vivo, en constante cambio y crecimiento. Cada ser humano que pasa por esta casa ilumina y aporta valor a nuestra experiencia.
CUIDADOS VINCULANTES
“La presencia cálida y de confianza del adulto envuelve al niño, llevándolo a la vida y, más crucialmente, a su cuerpo como hogar seguro y cómodo. Un hogar corporal de confianza es la base para que el niño salga al mundo”.
Susan Weber
Los cuidados diarios y vinculantes son una de las bases de la pedagogía Pikler y yo soy una fiel convencida de su importancia.
Estos cuidados se dan a través de los momentos de higiene, sueño, transporte y alimentación.
Es a través de contribuir a la satisfacción de las necesidades vitales de las criaturas, que pueden descubrirse a sí mismas y verse a través de la mirada amorosa y respetuosa del prójimo.
Estos cuidados se dan a través de encuentros únicos e irrepetibles que se repiten diariamente, lo que me permite conocer, observar y entender sus necesidades, a la vez que va mostrando sus posibilidades de movimiento, cooperación y comunicación.
En la casa, un “simple” cambio de pañal, está lleno de diálogos, de silencios, de turnos, de gestos y palabras que anticipan lo que va a suceder y reconocen a la criatura como un ser activo con iniciativas, competencias y derechos. Se crea un mundo de sensaciones. El contacto con su cuerpo está lleno de respeto y amor. Se favorece la conexión y el vínculo a través del contacto visual. la comunicación coherente y el respeto al ritmo. Nada se hace con prisas ni de manera autónoma. Todo cobra importancia aquí.
DESARROLLO MOTOR Y POSTURAL AUTÓNOMO
Es curioso como en nuestra sociedad sólo se visibiliza el desarrollo motor de las criaturas en unos pocos hitos: gatea, anda, corre… Y además, intervenimos en la adquisición de todos esos hitos, como si se los enseñáramos nosotros a las criaturas (les facilitamos andadores, los ponemos boca-abajo para que refuercen el cuello, les sujetamos las manos para “ayudarlos” a aprender a andar…).
El estudio del desarrollo motriz de la Dra. Emmi Pikler revela una riqueza y diversidad de movimientos en los niños hasta los 3 años de vida (los 3 años más importantes a nivel de desarrollo motriz y neurológico) formada por más de 40 hitos posturales que se dan desde el nacimiento con la postura decúbito dorsal hasta el caminar con soltura.
La base de todo esté proceso se encuentra en el respeto del movimiento libre autónomo y no intervenido por el adulto, permitiendo las condiciones adecuadas que favorezcan esta actividad libre que nace de su interior.
¿Todas las criaturas aprenderán a andar aunque no se respete este desarrollo motor y postural autónomo?
Probablemente. Yo aprendí y no lo respetaron, y seguro que tú también. Pero no respetar este proceso autónomo tiene consecuencias, que aunque no siempre sean perceptibles para el adulto que acompaña, están ahí y repercuten en todos los aspectos de nuestra vida: Falta de armonía tónica, falta de exploración e inactividad (por no sentirse cómodos y seguros en las posturas que se les imponen), falta de autonomía (¿Comprendes la dificultad de deshacer una postura que uno no ha conseguido por sí mismo?), frustración emocional, inseguridad.
Las investigaciones y la experiencia revelan que los niños con un desarrollo motor autónomo y respetado disfrutan de mayor movilidad, de autonomía y autorregulación, armonía y seguridad postural, de una exploración rica y de mayor capacidad de atención, concentración y creatividad.
COMUNICACIÓN DESDE EL CORAZÓN
Llevo años practicando y beneficiándome de la Comunicación No Violenta. Un cambio de mirada que busca enriquecer mi vida y la de los demás. Escuchar mis necesidades y las de los demás, así como mis sentimientos y los de los demás cuando esas necesidades no están satisfechas.
Es una comunicación en la que se huye de la culpa y del “tener que” y “deber”. Se busca la empatía y no existe la “lucha de poder” o la mirada “adultocentrista”.
Todos los seres somos iguales en cuanto todos los seres buscamos la felicidad a través de cubrir nuestras necesidades básicas con las herramientas que tenemos. La CNV parte de la escucha hacia nosotros mismos y hacia los demás para llegar a un punto de conexión que nos permita cubrir esas necesidades.
JUEGO LIBRE Y ACTIVIDAD AUTÓNOMA
La actividad autónoma permite a la criatura tomar decisiones, realizar acciones y ser parte del entorno. Enriquecen su vida.
El juego libre le permite SER y a la vez descubrir a lo que QUIERE LLEGAR.
«Los niños están diseñados por naturaleza para jugar y explorar por sí solos, sin depender de los adultos. Necesitan libertad para desarrollarse, sin ella sufren. El impulso de jugar en libertad es un impulso fundamental, biológico. La falta de juego libre puede que no mate al cuerpo físico pero mata el espíritu y atrofia el desarrollo mental.”
Peter Gray
La actividad autónoma y el juego es un derecho fundamental en la infancia que nos ha sido robado por el modelo social en el que vivimos.
Debemos devolver a las criaturas lo que les pertenece.
La actividad autónoma comienza desde el nacimiento. Al principio, desde la exploración del propio cuerpo y del vínculo amoroso, y después, a través de la exploración del entorno, de los objetos, de las diferentes sensaciones y experiencias que todo esto despierta.
La observación atenta y cariñosa del adulto, sin intervenir, así como la adecuación del espacio teniendo en cuenta los intereses de la criatura marcaran la potencialidad de lo que el juego y la exploración pueden llegar a aportar.
CONEXIÓN CON LA NATURALEZA
Somos naturaleza. El ser humano como tal ha vivido, evolucionado y crecido en la naturaleza. La tenemos en nuestro ADN.
Y aún así, seguimos cada día desvinculándonos más de ella, obviándola, utilizándola a nuestro antojo.
Esto produce una desconexión. No ya con el monte, con el bosque, con el mar, sino una desconexión de nosotros mismos.
Produce enfermedad (los beneficios en la salud del contacto con la naturaleza están más que demostrados en numerosos estudios).
El ser humano está ansioso por volver a conectar con la naturaleza, pero no prestamos atención a las señales de nuestro cuerpo. Los niños, sin embargo, lo demuestran a cada momento: Por su necesidad de sentir el agua, de jugar con la arena, de construir con palos y piedras. En su entusiasmo cuando ven un bichito, cuando llueve y desean chapotear en los charcos. En sus mejillas sonrosadas cuando corren y pasean al aire libre. En la armonía y paz que sienten cuando sólo escuchan el arrullo de los pájaros.
Escucharnos y devolvernos a la naturaleza debe ser una prioridad.
APEGO SEGURO
Ningún ser puede desarrollarse y ser quien debe ser en un ambiente en el que no se siente seguro.
Una relación afectiva en la que la criatura pueda sentirse segura no se crea en 2 días.
El periodo de vinculación debe ser respetuoso y adaptado a las necesidades de cada criatura y de cada familia.
Debe haber escucha, interacción, miradas, sonrisas, respeto, espacio, observación. No podemos avasallar ni forzar nada. Debemos dar tiempo, ser pacientes. Permitir que todo suceda cuando debe suceder, cuando los protagonistas de la historia estén preparados.
Dejar al niño en una escuela infantil o en cualquier sitio con un desconocido sin haber respetado y tenido en cuenta sus necesidades de tiempo y adaptación y esperar que disfrute y se sienta seguro me parece simplemente inhumano. De nuevo, la sociedad nos empuja a tantas cosas…